Lo primero que debemos saber es que la fiebre no es una enfermedad, sino un mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones. La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.
Algunos niños pueden estar predispuestos a tener convulsiones por fiebre, pero el tratamiento de la fiebre no evita estas convulsiones. La fiebre solo se trata cuando se acompaña de malestar general o dolor. La combinación o alternancia de ibuprofeno y paracetamol no es aconsejable. Evita abrigar o desnudar demasiado al niño con fiebre, y asegúrate de mantenerlo bien hidratado.
No es aconsejable el uso de acetaminofen o ibuprofeno tras la vacunación para prevenir las reacciones febriles.
Y siempre debes vigilar signos de alarma y consultar a urgencias si tu hijo presenta:
-Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.
-Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.
-Rigidez de cuello.
-Convulsión o pérdida del conocimiento.
-Dificultad para respirar (marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
-Vómitos o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.).
-Si no orina o la orina es escasa.
-Siempre requiere consulta urgente la fiebre en un niño menor de tres meses.

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